Yolanda Centeno

Jerez de la Frontera, 1986.

Desde que de niña comenzó a manipular la manivela de un juguete de material plástico naranja llamado CineExin, supo que esa magia de contar historias proyectadas en una pantalla era para ella. Por eso, y a pesar de no encontrar ningún vuelo regular entre Jerez de la Frontera y Nueva York, pensó que cruzar el charco era lo mínimo que estaba dispuesta a hacer para trabajarse su sueño.

Un Master of Fine Arts in Filmmaking de tres años en la New York Film Academy, desarrollado entre Nueva York y Los Angeles, puso en su formación unos cimientos tan sólidos como los de los rascacielos de Manhattan.

Durante su etapa en Estados Unidos ha guionizado y dirigido múltiples cortometrajes, seleccionados y premiados en más de 400 festivales de todo el mundo. Ya de vuelta a España decide llevar su obsesión por contar historias a la industria publicitaria, cosechando con su primer trabajo como realizadora dos premios en el Festival del Sol.

Si le preguntas por una película se queda con “Cuando Harry encontró a Sally”. Nosotros nos quedamos con habernos encontrado con su sensibilidad estética, su aportación a la narración como guionista y su talento en la dirección de actores.

No se llevaría nada a una isla desierta, porque no le gusta la soledad y disfruta trabajando en equipo. Y de tener que elegir un libro se queda con el principito y una de sus frases: ”caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos”. Nos encanta que le guste dar vueltas, sobre todo si son para llevar las historias más allá de los lugares comunes.

Durante su etapa en Estados Unidos ha guionizado y dirigido múltiples cortometrajes, seleccionados y premiados en más de 400 festivales de todo el mundo. Ya de vuelta a España decide llevar su obsesión por contar historias a la industria publicitaria, cosechando con su primer trabajo como realizadora dos premios en el Festival del Sol.

Si le preguntas por una película se queda con “Cuando Harry encontró a Sally”. Nosotros nos quedamos con habernos encontrado con su sensibilidad estética, su aportación a la narración como guionista y su talento en la dirección de actores.

No se llevaría nada a una isla desierta, porque no le gusta la soledad y disfruta trabajando en equipo. Y de tener que elegir un libro se queda con el principito y una de sus frases: ”caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos”. Nos encanta que le guste dar vueltas, sobre todo si son para llevar las historias más allá de los lugares comunes.